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Si tienes alguna enfermedad reumática, ten en cuenta estos consejos cuando viajes

Medidas sencillas que pueden hacer que los trayectos no te resulten más pesados de lo inevitable .
MARIOLA BÁEZ. Las enfermedades reumáticas como artritis, lumbalgia o artrosis afectan a una parte importante de la población de personas mayores, pero si el médico no indica lo contrario, su presencia no debe impedir el desarrollo actividades que contribuyan al envejecimiento activo y al bienestar. Sin duda, una de esas actividades es hacer, de vez en cuando, un viaje.

Una “escapada” o una vacaciones que favorezcan nuevas vivencias y el hecho de compartir experiencias siempre sienta bien; el problema es que, en ocasiones, especialmente si el día del viaje la enfermedad reumática manifiesta síntomas intensos, el trayecto puede hacerse muy cuesta arriba.

Un viaje más cómodo si sufres alguna dolencia reumática
Evitar la obesidad, seguir una dieta sana y equilibrada y hacer algo de ejercicio son las tres recomendaciones básicas que da la Asociación Lliga Reumatológica Catalana para convivir día a día con la artrosis. Es un consejo prácticamente aplicable a cualquier otra enfermedad reumática. Cuanto mejor te sientas, más ligero, ágil y activo, menos complicado te resultará ponerte en marcha para emprender un viaje que, tal vez, lleves planeando desde hace tiempo.

Además de este consejo general, la Sociedad Española de Reumatología (SER) da una serie de recomendaciones que conviene recordar para conseguir que disfrutes no solo del destino sino también del propio trayecto.

  • Sé realista. Sufrir reumatismo no tiene por qué ser un impedimento para viajar pero, a la hora de organizar tus vacaciones, piensa también en el trayecto y en la manera de hacerlo lo más cómodo posible. Tal vez no sea buena idea irte a un destino que implique un vuelo de 10 horas con tres escalas. Es bueno hacer lo que te apetezca, pero imponerte metas que te exijan un gran esfuerzo puede que no te compense. La decisión es tuya.
  • Prepara todo lo que necesites con suficiente antelación. Si sabes que todo está “controlado” y que llevas contigo todo lo que puede hacerte falta, viajarás con menos estrés.
  • Si viajas en avión, recuerda que en muchos aeropuertos tienes servicios de asistencia que pueden venirte muy bien. No está de más avisar a la compañía aérea de tu dolencia y de tus necesidades específicas.
  • Tu comodidad es lo primero. Elijas el medio de transporte que elijas, lo importante es viajar de la manera más confortable posible y eso incluye detalles como un calzado cómodo, ropa holgada que no te apriete, una almohadilla para el cuello, un cojín para no hundirte en el asiento de coche… Cualquier cosa que mejore tu confort, llévala.
  • Por supuesto, no olvides tus medicamentos, tu tarjeta sanitaria y cualquier informe o receta que puedas necesitar.
  • Equipaje, el justo. Cargar con bolsas y maletas puede hacer que te fatigues más de lo conveniente. Mete en la maleta solo lo imprescindible y, si tienes que llevar más de lo que quisieras, reparte el peso para no sobrecargar una articulación concreta.
  • Si viajas en coche, es importante hacer paradas y estirar tus músculos movilizando las articulaciones. Evita permanecer más de dos horas sin moverte. Incluso sentados es posible hacer giros de tobillos y muñecas, tocar con la punta y el talón de tus pies el suelo. Además, cuando pares, aprovecha para hacer los ejercicios que te haya recomendado tu médico o fisioterapeuta sin “cortarte” lo más mínimo.

Fuente: 65ymas.com

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