952 27 45 40 - 637 54 89 53
info@amare.es

Noticias

Las enfermedades reumáticas representan el 50% de las causas de invalidez

Se trata de patologías crónicas que no tienen cura y la adherencia al tratamiento es clave para lograr la remisión.

Existen más de 250 enfermedades reumáticas que, dependiendo de cuál se trate, pueden afectar tanto a hombres y mujeres en su edad reproductiva, como a jóvenes y chicos.

Según cifras de la Organización Mundial de la Salud (OMS), el 20% de la población mundial padece de algún tipo de enfermedad reumática. Son el segundo motivo de ausentismo laboral y representan 50% de las causas de invalidez total o parcial.

Las enfermedades reumáticas son enfermedades del aparato locomotor o sistema musculoesquelético, se caracterizan por la aparición de alteraciones en uno o varios de sus elementos: los huesos, las articulaciones, los músculos, los tendones y los ligamentos. Son autoinmunes, producidas por anticuerpos o daño sistémico, es decir que, además, pueden afectar a otros órganos como el corazón, el pulmón o el sistema nervioso central.

Este tipo de dolencias, tales como la artritis reumatoidea, fibromialgia, lupus, espondiloartritis axial, osteoporosis, artritis idiopática juvenil, artritis psoriásica y artrosis clasifican entre las de mayor prevalencia dentro de las enfermedades crónicas no transmisibles.

En diálogo con CONBIENESTAR, el Dr. César Graf (MN 85141/MP 7094), Vicepresidente de la Sociedad Argentina de Reumatología, dijo que el pronóstico de los pacientes está determinado en gran medida por el diagnóstico temprano, el tratamiento eficaz y el seguimiento médico periódico.

Para que el diagnóstico sea precoz, “lo ideal sería que el paciente llegue a la consulta a los tres meses del primer síntoma”, dijo el especialista. Pero la realidad es que “en artritis reumatoidea, por ejemplo, un paciente tarda doce meses en llegar a la primera consulta con el reumatólogo y algunos, hasta seis años o más, cuando el mayor daño se produce dentro de los dos primeros años”, explicó Graf.

El principal inconveniente es la demora en el diagnóstico que se debe a que la mayoría de los pacientes hace su primera consulta a un médico clínico, luego al traumatólogo y por último al reumatólogo, que es el profesional indicado para tratar este tipo de enfermedades. Sólo el 15% de los casos visita al especialista en la primera consulta. En este tipo de patologías, el sistema inmune deja de reconocer nuestros tejidos y, en consecuencia, produce una respuesta inflamatoria defensora asociada con el dolor, la hinchazón y la rigidez en las articulaciones. Si no son tratadas a tiempo y de forma sostenida, producen destrucción de las articulaciones, discapacidad física, compromiso de otros órganos del cuerpo impactando negativamente en la calidad de vida del paciente.

Según explicaron los especialistas, aunque en todos los tipos de enfermedades reumáticas la causa desconocida, existe un componente genético que las predispone. Sin embargo, para que la enfermedad se manifieste, intervienen factores desencadenantes que suelen ser hormonales y ambientales, como el tabaquismo o la inflamación periodontal en la artritis reumatoidea, la obesidad en la artrosis y las infecciones en la fiebre reumática. “Ante la imposibilidad de cambiar la genética, el desafío actual de la reumatología es mejorar los factores desencadenantes, una especie de prevención a fin de que no se produzca la enfermedad; pero si no se puede evitar que ocurra, es importante la detección temprana, lo que permitiría un tratamiento efectivo que evitaría la progresión”, dijo Graf.

Los tratamientos siempre incluyen medicación, en algunos casos requieren de kinesioterapia y ejercicios adecuados según el momento de la inflación, el seguimiento médico y la explicación de que son enfermedades crónicas, lo que implica que hay que tratarlas durante mucho tiempo. El tratamiento farmacológico consiste en antiinflamatorios comunes que alivian el dolor pero no modifican la evolución de la enfermedad a largo plazo; glucocorticoides de acción antiinflamatoria muy potente; DARMES de acción lenta, inmunosupresores que actúan disminuyendo la actividad de la enfermedad pero no sirven para tratar el dolor; y los nuevos tratamientos biológicos (fármacos generados mediante ingeniería genética) que van al lugar de la inflamación para que no se produzca.

La importancia de la adherencia al tratamiento
La cronicidad de estas enfermedades y el hecho de que difícilmente tengan una cura definitiva (sólo un tratamiento sostenido en el tiempo para que no progrese), hace que muchos pacientes se cansen y abandonen el tratamiento, algo que también ocurre cuando empiezan a sentirse mejor. La falta de adherencia al tratamiento supone un problema frecuente y responde a múltiples causas generalmente relacionadas entre sí. Entre las principales se incluyen el grado de conocimiento sobre la enfermedad y el tratamiento prescrito, las creencias del paciente con respecto a su enfermedad y al tratamiento propuesto, la complejidad de los tratamientos y la relación del paciente con el equipo tratante.

La Organización Mundial de la Salud define la adherencia terapéutica como el grado en el que la conducta de un paciente se corresponde con las recomendaciones acordadas con el profesional sanitario, en relación con la toma de medicación, el seguimiento de una dieta o la modificación de hábitos de vida. “Para mejorar las tasas de cumplimiento hay que transmitir, de forma adecuada y comprensible para el paciente, la información sobre la enfermedad y su gravedad, el objetivo del tratamiento que tiene que seguir, la dosis exacta, frecuencia de administración y la duración de la terapia”, aseguró la Dra. Alejandra Babini (MP 18952), Jefa de reumatología del Hospital Italiano de Córdoba y ex Presidenta e integrante de la Sociedad Argentina de Reumatología.

Según explicó el Dr. Graf, “el objetivo actual en reumatología es lograr la remisión, es decir, controlar totalmente la enfermedad. Esto significa que no progrese ni genere más daño articular a través del tratamiento consensuado entre paciente y reumatólogo. Mantener la remisión requiere de un alto grado de compromiso por parte del paciente para no perder la constancia, tanto en a los controles como en la toma de medicación.”

En el caso de los adultos, cerca del 40% de los pacientes que persisten en el tratamiento llega a la remisión y otro tanto consigue lo que se llama “baja actividad de la enfermedad”. Respecto de los menores con enfermedades reumáticas (1 de cada 1000 niños padece artritis crónica en el mundo) bajo tratamiento, el 70% lo logra. “Hace aproximadamente veinte años veíamos diez sillas de ruedas en la sala de espera. Hoy, gracias a la difusión de información, los pacientes entienden la importancia de consultar al reumatólogo ante los primeros síntomas para recibir un diagnóstico temprano y así, un tratamiento adecuado. Sin embargo, no debemos dejar de insistir en la importancia del cumplimiento terapéutico para prevenir daños irreversibles”, concluyó la Dra. Babini.

Por estos días se está llevando a cabo el 51° Congreso de Argentino de Reumatología en la ciudad de Mendoza (del 14 al 17 de noviembre). Algunos de los principales temas abordados serán: Artritis Reumatoidea, nuevos tratamientos y clásicos; Métodos de Imágenes y su rol en reumatología; y lo que se viene: telemedicina.

Fuente: TN.

Para ver la noticia completa pincha aquí.

Escribir un comentario