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Destacan beneficios de la dieta mediterránea para artritis, artrosis y lupus

Expertos en reumatología han destacado este jueves en València los beneficios que la dieta mediterránea, especialmente el aceite de oliva y los frutos secos, tiene para pacientes con artritis reumatoide, artrosis o lupus.

Valencia acoge hasta este viernes el XLV Congreso Nacional de la Sociedad Española de Reumatología (SER) para conocer las últimas actualizaciones de la enfermedad reumática, que en España afecta a uno de cada cuatro adultos, lo que supone en torno a once millones de personas, según un comunicado de la organización.

Miguel Ángel Martínez González, del Departamento de Medicina Preventiva y Salud Pública de la Universidad de Navarra, ha subrayado que muchos estudios epidemiológicos han demostrado que la dieta mediterránea es eficaz para reducir los riesgos de enfermedad cardiovascular y otras enfermedades crónicas.

Martínez, que ha intervenido en el congreso con la conferencia ‘Dieta mediterránea y salud’ ha señalado que este tipo de alimentación «ya ha demostrado la prevención de enfermedades cardiovasculares (infartos, derrames cerebrales, trastornos circulatorios en miembros inferiores, arritmias».

También «de otras como el cáncer de mama, la diabetes tipo 2, la depresión, el deterioro cognitivo (pérdida de memoria asociada a la edad avanzada) y la mortalidad prematura».

Respecto a las enfermedades reumáticas, a su juicio, «hay pocos estudios concluyentes, pero algunos apuntan indirectamente a que podría tener un efecto protector relevante en la prevención y mejora del pronóstico del lupus eritematoso sistémico y la artritis reumatoide».

En este sentido, Montserrat Romera, responsable de la Comisión de Comunicación de la SER, afirma que la dieta mediterránea «puede tener también un efecto protector por sus propiedades antiinflamatorias, por su capacidad antioxidante, y por su efecto sobre la obesidad y el síndrome metabólico».

Según la especialista, «existe una asociación positiva entre la adherencia a este tipo de dieta y una menor prevalencia de artrosis» ya que «previene la inflamación, la destrucción del cartílago y produce una disminución de los ácidos grasos omega 6, a favor de los ácidos grasos omega 3».

En pacientes con artritis reumatoide se recomienda seguir este patrón alimenticio por sus beneficios sobre la inflamación y el dolor, así como sobre las comorbilidades que la acompañan.

Además -añade- la adherencia a la dieta mediterránea se asocia con menores niveles séricos de ácido úrico y una menor probabilidad de gota.

Por su parte, Martínez advierte de que en las últimas tres décadas se «están empeorando» en España los hábitos alimenticios» y «cuanto más joven es la población española, peor sigue» la dieta mediterránea.

Romera, también reumatóloga del Hospital Universitario de Bellvitge, señala que el aceite de oliva «es uno de los elementos más emblemáticos de esta dieta y muchos de sus efectos beneficiosos se han relacionado con su alto contenido de ácidos grasos monoinsaturados (AGM) y en sus componentes fenólicos».

El aceite de oliva ha demostrado reducir el dolor, la funcionalidad y la calidad de vida en pacientes con artrosis, y hay que estudios que indican que pueden mejorar los síntomas las enfermedades inflamatorias inmunomediadas como la artritis reumatoide, el lupus y la psoriasis.

La doctora explica que los frutos secos son muy ricos en grasa insaturada, contienen abundante ácido linoleico y son ricos en otros componentes como arginina, ácido fólico, vitamina E y polifenoles antioxidantes, fitoesteroles y otros compuestos fitoquímicos.

«Según un estudio que analizó el efecto de los frutos secos (un preparado de nueces) en pacientes con artrosis, se demostró una mejoría clínica de los afectados», recalca la especialista. EFE

Fuente: La Vanguardia.

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