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Cómo distinguir la artritis de la artrosis: dos graves enfermedades que no debes confundir

La primera es una enfermedad inflamatoria que puede afectar a todo el cuerpo, mientras que la segunda es un desgaste articular.
Beatriz G. Portalatín. No es raro equivocarse con estas dos enfermedades reumatológicas. Artrosis y artritis: probablemente nos hayamos confundido en más de una ocasión, aunque sólo sea porque fonéticamente suenen parecido. Sin embargo, son patologías diferentes a pesar de que las dos pertenecen al grupo de las más de 200 enfermedades reumáticas que existen. Tanto la artrosis como la artritis forman parte de las patologías que afectan al aparato locomotor y ambas son, junto con la osteoporosis, de las más comunes y prevalentes de este tipo.

En total, se estima que en España 1 de cada 4 personas mayor de 20 años tiene alguna enfermedad reumática. Veamos y aclaremos, de una vez por todas, cuáles son todas las diferencias que existen entre ellas para no liarnos nunca más.Las dos son enfermedades crónicas y aunque ambas afectan a las articulaciones pero existen, fundamentalmente, dos claras y distinguidas diferencias.

La primera consiste en que la artrosis es una dolencia que se produce por desgaste de cualquier tejido de la articulación (cartílago, hueso, membrana sinovial y tejidos blandos). Y la artritis o artritis reumatoide -como realmente se llama- es una enfermedad inflamatoria, y por tanto, se da por la inflamación de una o de varias articulaciones. La segunda diferencia es que la artritis es una enfermedad sistémica que puede afectar a otros órganos del cuerpo y la artrosis no lo es.

«Los mecanismos entre ellas son diferentes. No es lo mismo artrosis que artritis. Todos los tipos de artritis son enfermedades inflamatorias y además enfermedades sistémicas, es decir, que pueden afectar al cuerpo entero, incluidos órganos como el corazón o el riñón», explica a EL ESPAÑOL Montserrat Romera, portavoz de la Sociedad Española de Reumatología(SER) y reumatóloga en el Hospital Universitario de Bellvitge de Barcelona, durante el VIII Simposio de Espondiloartritis de la SER al que este periódico fue invitado.

La artrosis: desgaste articular
La artrosis es una enfermedad reumática que lesiona el cartílago articular y representa casi la cuarta parte del total de pacientes atendidos en las consultas de reumatología, según datos de la SER-FER. En España, afecta a aproximadamente al 10% de la población y es más frecuente en ellas (18%) que en ellos (10%).

Según explica la doctora Romera, la artrosis es una enfermedad provocada por el desgaste principalmente del cartílago articular, aunque se ha visto que «también están implicados todos los demás elementos de la articulación». Los síntomas que produce son, sobre todo, dolor de tipo mecánico (esto es, dolor que se desencadena al moverse y mejora con el reposo); rigidez, deformidad; incapacidad funcional; y también puede provocar crujidos con el movimiento.

La artrosis puede localizarse en distintas zonas: rodilla, cadera, mano, cervicales o lumbares. «En ocasiones un paciente puede tener afectadas más de una articulación, pero hay que tener en cuenta que no es lo mismo una artrosis de rodilla que de columna, por ejemplo, por la propia evolución o características de cada zona», apunta la doctora.

La más común es la artrosis de rodilla que tiene una prevalencia del 13,83%, según el estudio EPISER 2016 de la SER, seguida de la artrosis de mano (7,73%). Casi la mitad de la población adulta mayor de 50 años muestra signos radiológicos de artrosis de rodilla, aunque es más frecuente en mujeres, a partir de 55 años. Además, hay que tener en cuenta que es una enfermedad que va en aumento en función del progresivo envejecimiento de la población.

La artritis: enfermedad inflamatoria
Vayamos ahora con la artritis reumatoide que es, según informa la SER, una de las más incapacitantes de todas las enfermedades reumáticas.En ella existe una afectación de las articulciaones periféricasmanos, pies, muñecas, hombros, codos, caderas y rodillas. La enfermedad consiste en una inflamación que comienza en la membrana sinovial, una parte de la articulación.

En la artritis existe, por tanto, una inflamación de las articulaciones que puede producir como síntomas dolor, hinchazón, deformidad, sensación de entumecimiento, rigidez -sobre todo por la mañana o después de periodos largos de reposo- o dificultad de movimiento. Si la inflamación es elevada y mantenida en el tiempo puede conducir a la destrucción articular y a la invalidez progresiva.

Según aconseja la asociación científica, sería importante observar si aparecen también otros síntomas como fiebre inexplicable o dolor de cuello intenso y persistente. Además, puede estar asociada a otro tipo de enfermedad reumática autoinmune como puede ser el síndrome de Sjögren que se caracteriza por sequedad en ojos, boca y otras mucosas.

Unas 200.000 personas (uno de cada 200 habitantes) padecen esta enfermedad en España y es más frecuente en mujeres: ellas tienen una predisposición de hasta tres veces mayor a desarrollarla. Aunque la artritis se asocia a personas mayores, aparece con mayor frecuencia entre los 45 y 55 años.

Ante cualquiera de los síntomas que provoca tanto la artrosis como la artritis es importante acudir al médico para intentar diagnosticar cuando antes ambas enfermedades. Tal es así que para conocer mejor no éstas sino todas y cada una de las enfermedades reumáticas, la SER-FER ha puesto en marcha la campaña ‘Escucha a tu cuerpo’, para poder llegar lo más rápido posible a un buen y precoz diagnóstico. Porque cuanto antes, siempre será mejor.

Así se tratan ambas
El diagnóstico precoz de la artrosis no es tan fácil, pero «hay una serie de características claves», comenta la doctora Romera. El síntoma más llamativo es el dolor en alguna articulación y la edad del paciente: es mucho más frecuente a partir de los 50 años.

«Si se produce en gente joven suele ser secundaria a un traumatismo. Por ejemplo, se puede desencadenar una artrosis de rodilla después de una lesión en dicha zona», explica. También sabemos, según la experta, que la artrosis no es una enfermedad hereditaria pero que sí tiene un componente de riesgo genético.

Lo mismo pasa con la artritis, que tampoco se hereda pero sí se desarrolla en personas que tienen una cierta predisposición, y en la que juegan un papel clave otros factores ambientales como puede ser el tabaco.

En la actualidad no existe cura para estas enfermedades, pero sí tratamientos que logran reducir el dolor y tener controladas ambas enfermedades reumatológicas. En el caso de la artrosis, el tratamiento se sustenta en tres factores.

Según explica la doctora, lo primero en la práctica de ejercicio físico (pautado e indicado por el médico) que debe consistir sobre todo en potenciar la musculatura; lo segundo en llevar una alimentación basada en la dieta mediterránea y tercero, en el tratamiento farmacológico para aliviar el dolor.

Por ello, insiste en que»para evitar su progresión es importante que los pacientes tomen medidas como combatir el sobrepeso, adoptar hábitos posturales y evitar coger peso en exceso. Además, en momentos de dolor, se recomienda aplicar calor en la zona y mantener cierto reposo».

Por su parte, los tratamientos para la artritis son actualmente muy eficaces ya que logran en muchos casos controlarla o remitirla por periodos. Para ello, existe un tratamiento farmacológico consistente en la administración de medicamentos para aliviar el dolor y la inflamación a corto plazo y en fármacos modificadores de la enfermedad, suponiendo un gran avance los fármacos biológicos.

Por otro lado, también hay una serie de hábitos saludables que ayudan a los pacientes a sobrellevar mejor su artritis: descansar un número adecuado de horas; hacer ejercicio físico como andar o nadar; llevar una alimentación sana y no fumar.

Pero como en cualquier otra enfermedad, el tratamiento será adaptado a cada paciente, según la evolución y las características de su propia patología. Sin duda, una de las cosas más importantes en el tratamiento de todos los pacientes reumáticos, y en la que insisten todos los expertos, es en la práctica de ejercicio físico.

Sin embargo, y según indica la doctora Romera,solo un tercio de todos los pacientes reumáticos practica ejercicio de forma regular, y se ha visto que aquéllos que sí, lo practican, se sienten mucho mejor». Por ello, desde la SER se va a seguir impulsando la campaña ‘Por tus huesos, ponte en forma’.

Fuente: El Español.

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