Una nueva terapia celular para la artrosis

Escrito por amare el . Posteado en ARTÍCULOS DE PRENSA, NOTICIAS

Médicos del Instituto de Terapia Regenerativa Tisular (ITRT) de Barcelona han aplicado con éxito un tratamiento basado en células madre en personas con artrosis de rodilla. Para tratar de aclarar quién podría beneficiarse de este tratamiento, he leído el artículo científico publicado en la revista Transplantation donde han presentado sus resultados y he ido a hablar con los doctores Lluís Orozco (director científico del ITRT) y Robert Soler (director médico) en su consulta del Centro Médico Teknon.

Resultados prometedores

En un estudio piloto en el que han participado doce pacientes con artrosis de rodilla, el equipo del ITRT ha registrado una reducción duradera del dolor en once de los doce casos. Los primeros pacientes se empezaron a tratar en el 2010 y, casi tres años después, los beneficios se mantienen sin que haya sido necesario repetir el tratamiento.

Pruebas de resonancia magnética de las rodillas afectadas han revelado que el deterioro del cartílago es reversible, por lo menos en algunos casos: en algunos pacientes, el cartílago ha dejado de degradarse y en otros incluso se ha regenerado parcialmente. En cambio, las deformaciones óseas derivadas de la artrosis (los llamados osteofitos) no son reversibles con esta terapia.

Tras el estudio piloto, el ITRT ha tratado a otros 150 pacientes con artrosis de distintas articulaciones. Aunque los resultados de estos 150 casos no se han publicado, Orozco y Soler aseguran que “no hemos tenido ni un solo paciente que no haya mejorado poco o mucho”.

Cómo se hace la terapia

La terapia se basa en células madre obtenidas de los propios pacientes. No se trata de células madre embrionarias, que por razones técnicas y éticas no se utilizan en estos momentos para tratar ninguna enfermedad, sino de las llamadas células madre mesenquimales, que se obtienen de tejidos adultos y son más fáciles de manipular. Con capacidad para convertirse en células de hueso, de cartílago o de músculo –entre otros tejidos-, las células mesenquimales son una de las estrellas emergentes de la medicina regenerativa.

Para obtenerlas, los médicos del ITRT extraen médula ósea de los pacientes; envían la muestra al Instituto de Biología y Genética Molecular de Valladolid, donde se aíslan y se cultivan las células mesenquimales; una vez obtenida una cantidad suficiente de células mesenquimales, desde Valladolid se envían de nuevo a Barcelona; y unas tres semanas después de la extracción de médula ósea, se inyectan 40 millones de células mesenquimales en la articulación afectada.

Dado que estas células se han obtenido a partir de médula ósea del propio paciente, no hay riesgo de rechazo inmunitario. Al margen de molestias en el momento de aplicar el tratamiento, que remiten espontáneamente, los médicos del ITRT no han registrado ningún efecto secundario relevante.

Hasta aquí, todo muy prometedor.

El punto débil del estudio

Sin embargo, el estudio del ITRT, al haberse planteado como una experiencia piloto, no ha incluido un grupo control -es decir, un grupo equivalente de pacientes que no reciben el mismo tratamiento, lo que hubiera permitido comparar la evolución de ambos grupos-. En investigación médica, los grupos control se consideran necesarios para demostrar y cuantificar la eficacia de los tratamientos. Por lo tanto, aunque los resultados de la terapia del ITRT son alentadores, no se puede considerar que se haya demostrado su eficacia.

La experiencia del Dr. Soler

Aunque no se haya demostrado su eficacia, los resultados son lo bastante buenos para que el propio doctor Soler se haya sometido a la terapia. Gran aficionado al deporte, con un pasado de futbolista, un presente de montañero y una antigua lesión de menisco, Soler había experimentado en los últimos años un deterioro progresivo y doloroso de los cartílagos de las rodillas. El implante de células madre mesenquimales, explica, “me ha dado calidad de vida; las molestias no desaparecen totalmente, pero he podido volver a correr y a hacer montaña sin dolor”.

Soler cita el caso de otro paciente, un maratoniano que había probado todo tipo de tratamientos para seguir corriendo y que había dejado de entrenar por el dolor. Tras recibir el implante de células madre, ha vuelto a correr. “Terminó la maratón de Barcelona en 2h36’ y ahora está en el Himalaya en una expedición”, comenta Soler.

Incógnitas por resolver

Pese a estos resultados esperanzadores, los médicos del ITRT admiten que no saben exactamente cómo actúan las células madre mesenquimales una vez las inyectan en las articulaciones. Según Lluís Orozco, “probablemente liberan factores de crecimiento u otras proteínas que tienen un efecto beneficioso”.

Tampoco saben todavía si la dosis de 40 millones de células que inyectan en cada articulación es la óptima. “Es posible –añade Orozco- que con menos células tuviéramos el mismo efecto o que con más tuviéramos un efecto mejor. Habrá que hacer más estudios para aclararlo”.

Tercera incógnita. No saben cuánto tiempo durarán los efectos del tratamiento o si se conseguiría un mayor beneficio si se realizara un segundo implante de células mesenquimales en la misma articulación.

Finalmente, no se sabe si, cuando se administra el tratamiento en otras articulaciones, tiene los mismos beneficios que en la rodilla. Los médicos del ITRT han empezado a hacer implantes de células mesenquimales para tratar artrosis de cadera, de columna o de manos, pero no los han hecho en el marco de un estudio para evaluar la eficacia de la técnica.

¿Me sometería yo a este tratamiento?

En definitiva, es un tratamiento innovador, aparentemente eficaz, aparentemente seguro y avalado por un reducido número de personas que dicen haber experimentado una mejora notable en su calidad de vida tras haberlo recibido.

Dado que no se han registrado efectos secundarios significativos, su principal contraindicación es el precio: unos 16.000 euros para una rodilla (u otra articulación) y unos 18.000 para las dos. Estos precios se explican porque es costoso obtener las células mesenquimales pero, una vez puesto en marcha el proceso, conseguir el doble de células no resulta mucho más difícil.

Personalmente, preferiría que el tratamiento estuviera avalado por estudios más sólidos, con más pacientes, más seguimiento y un análisis más exhaustivo de las variables, lo cual aclararía hasta qué punto este tratamiento es apropiado para cada caso concreto.

Pero, a falta de estos estudios, si tuviera una artrosis que limitara seriamente mi calidad de vida, si no fuera una artrosis muy avanzada con deformaciones óseas importantes, y si tuviera 16.000 euros de los que pudiera prescindir, tendría tanto que ganar y tan poco que perder que lo probaría.

Josep Corbella (Periodista científico de La Vanguardia). 27 de mayo de 2013

Fuente: la artrosis.com

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