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Permanece activo frente a la Artritis Reumatoide y haz ejercicio

Las articulaciones inflamadas tienen que mantenerse en reposo, la idea preconcebida de que hay que mover la articulación inflamada “para evitar que se anquilose” no es correcta, ya que, la actividad excesiva de una articulación inflamada puede hacer que se produzca un daño irreversible en los huesos.

Una vez haya remitido la inflamación, se puede hacer ejercicios que preserven el movimiento. No obstante incluso en fases en las cuales la articulación está inflamada, es conveniente mantener un buen tono muscular, pero, esto no significa mover dicha articulación, para ello es útil aprender a contraer los músculos, poniéndolos en tensión alrededor de las articulaciones, pero sin que éstas se muevan. Se puede mantener contracciones musculares de 20 segundos de duración 10 veces al día, esto proporciona un buen tono muscular.

Existen dispositivos para uso nocturno (férulas) que ayudan a mantener la posición correcta de los dedos de las manos, aunque pueden llegar a ser incómodos, lo cierto es que previenen futuras deformidades.

Siempre que el paciente de Artritis Reumatoide se encuentre en buen estado físico, y lo haya consultado con su médico, puede marcarse una rutina periódica de ejercicios. Esto no significa que tenga que invertir largas horas de tiempo en hacer deportes o que tenga que optar por una actividad extenuante y agotadora. El simple hecho de salir por la tarde a dar un paseo por el parque es ya una actividad física que le reportará beneficios.

Cuando las personas con artritis reumatoide empiezan a ser menos activas, pueden desarrollar debilidad muscular y pueden ver limitada su habilidad para mover libremente sus articulaciones. Existen una serie de ejercicios que pueden contribuir a contrarrestar estos efectos.

A la hora de practicar cualquier tipo de actividad física, el paciente de Artritis Reumatoide debe además tener en cuenta los siguientes puntos:

Emplear ropa y zapatos cómodos, flexibles y adecuados al clima.
Procurar que los movimientos realizados sean lentos y suaves durante el calentamiento, incrementando gradualmente la velocidad.
Mantener una buena postura durante los ejercicios.
Realizar movimientos de talón a dedo mientras se camina: la pisada debe ser completa para que los músculos de las piernas efectúen un trabajo completo.
Realizar rutinas adecuadas a su estado físico, tanto en materia de duración como en número de repeticiones de cada ejercicio.
Dedicar la última parte de la rutina, mientras los músculos estén aún calientes, a ejercicios de estiramiento.

Fuente: Roche Pacientes.

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